Amores de oficina
En la oficina, nuestros codos
se tocan. Esta mañana
has llegado diligente.
Te has puesto a despachar
un raro memorándum
de treinta folios,
pero la tediosa tarea
apenas te ha enturbiado.
Te vi feliz.
Bajo la mesa, bailaban tus pies
a un ritmo que solo tú tenías.
¿Quién será? – he pensado -.
Me he mordido los labios
sin que nadie me viera …