Noticias urgentes II
Llegó un telegrama, pero en aquella casa nada era demasiado urgente. Ese año, al final de la cena de Nochebuena brindaron por el amigo al que no lograron ver durante el verano último.
Otra vez será, se dijeron felices.
Conociendo su lentitud y lo poco que se ocupaban de abrir correspondencia alguna, a nadie se le ocurrió, comunicarles, doce meses después, la malísima noticia del atropello.
Gracias a eso, en aquel hogar de vez en cuando se recuerda y aplaude la buena salud del difunto.