La camiseta
Llevaba una camiseta que era como
todas las camisetas de esa tarde.
Un sol semi encendido.
Le dolía la garganta de gritar
pero no reconocía su voz,
ni la canción que entonaba,
ni el júbilo que le disparaba
como un muelle: la ola humana en
la que se hacía un rizo y se fundía.
Miró hacia las gradas e, inútilmente,
se buscó entre los rostros repetidos.