Aquello ocurrirá en los últimos años de vivir siempre muerta CriaturaDivina. Ocurre cuando casi todos los del pueblo ni nos ocupábamos de Ella, por la guerra allá abajo y poco antes de que se rumoreara en voz baja que incluso habría de dar a luz a veras, aunque en sitio alejado fuera de aquí.
De su embarazo y parto seguramente nadie hará caso; tengan ustedes en cuenta que moraba Ella la choza más alejada y solitaria, en lo alto del Monte Viejo, por la parte oculta que miraba directa al océano y rodeada con pinos y castaños además de dos o tres moreras. Y de ese nada creído hijo suyo se afirmó que desaparecería nada más nacer.
Habrá quien aseguraba que nació muerto y que lo enterraron inmediatamente: por si iba a estar vivo sobrenatural como su madre. Otro me dirá que se lo llevó de inmediato don Avelino Colla, el párroco ambulante fugaz: para venderlo a familia acomodada de la capital y hacer caridades con lo adquirido. Se lo llegué a preguntar directo al estrambótico sacerdote, quien, como solía, me contestará tras un contundente breve rezado por los pecadores del mundo.