EL BESO
La primera vez la vio en el parque, se enamoró. La soñó todas las noches. Eran tan intensos los sueños que ella aparecía y se sentaba en el borde de la cama. Él miraba su boca como una granada madura. Le recitaba largos poemas de amor. Ella escuchaba impávida. Él suspiraba mirándola. Era la mujer más bella que había visto.
Después de un tiempo, ella se cansó de verlo solo en sueños. Lo citó en el parque al atardecer. Él respondió: «Sí». Fue la última palabra que pronunció en su vida.
Al día siguiente fue a la cita. Estaba sentada en el mismo banco. Se acercó tembloroso. Se levantó, la sensual boca roja sonriente.
Ella lo besó con tanta intensidad que le arrancó la lengua, y se tragó las palabras de amor.
LA RADIOGRAFÍA
La enfermera miraba con intensidad todas las radiografías que hacía. Los ojos se habían cansado de mirar tanto tiempo inútil. Los labios habían olvidado el sabor de otros labios. La piel había borrado el recuerdo de otra piel.
Seguía sentada frente a los rayos X y esperaba el milagro de verlo. Jamás volvió el hombre al que descubrió una rosa oscura en el centro del corazón. Lo amó durante toda la vida.
SANTAS NOCHES
La monja, hermosa como una fragancia de Oriente, fue desgajando las flores que sujetaban su pelo tras la toca indiscreta.
Él quedó prisionero del olor. Ella no pudo aceptar el amor y se transformó en árbol.
Debieron, quizá, inventarse otra historia.
Mas ya estaba el relato escrito.
Cada noche florece para él su olor embriagador.
ESCENA DE AMOR
Se arrodilló. Cogió la mano de la princesa. Temblaba.
Ella lo miraba con cierta languidez.
El príncipe azul le declaró su amor y le pidió matrimonio.
La princesa rosa respondió con un rotundo ¡NO!
Entonces ocurrió el prodigio. Fueron felices.
UNA HISTORIA DE AMOR
Ella le dijo: «Amor, dame un imposible».
Él respondió: «Te doy la luna y las estrellas».
Nadie más volvió a amarse en la eterna noche, oscura e interminable, en que se convirtió el mundo en aquel momento.
AMOR FUGAZ
Fue un amor tan rápido que solo llegó a la A.