Juan Manuel Trujillo (1907-1976) fue uno de los principales animadores del movimiento vanguardista canario a través del impulso, junto a Ernesto Pestana Nóbrega y Agustín Espinosa, de la mítica revista La Rosa de los Vientos (1927-1928). A partir de 1931, sus habituales colaboraciones desde Madrid en La Tarde confirmaron su papel como uno de los principales intelectuales canarios del momento, destacando por sus agudas y sugestivas reflexiones reivindicando la existencia de una tradición cultural canaria.
Juan Manuel Trujillo Torres (Santa Cruz de Tenerife, 1907-Las Palmas de Gran Canaria, 1976) nació en el seno de una familia de la burguesía santacrucera dedicada al comercio marítimo. Trujillo pasó su infancia y juventud en su ciudad natal, cursando estudios de Derecho en la Universidad de La Laguna, cuya licenciatura obtuvo en 1928, y participando activamente en la vida cultural tinerfeña, incluso durante la grave enfermedad que lo mantuvo “recluido” en el hogar familiar de la calle Ruiz de Padrón.
En 1931, con el objeto de preparar oposiciones, decidió trasladarse a Madrid. Allí fijó su residencia justo el año en que fue proclamada la II República y —coincidiendo su estancia en la capital prácticamente con aquel régimen político— allí transcurrió el periodo más fructífero de su vida. En el plano estrictamente biográfico debe destacarse que nuestro autor fue en esos años secretario particular del líder republicano federalista José Franchy Roca, cuando este dirigió el Ministerio de Industria y Comercio en 1933; que ese mismo año contrajo matrimonio con Dolores (Lola) de la Torre Champsaur, artista e intelectual de relevancia en el ámbito musical canario que pertenecía a una familia de la burguesía acomodada de Las Palmas, en varias de cuyas ramas (los de la Torre, los Champsaur o los Millares) figuran destacadísimas personalidades de la cultura insular; que en 1934 fue nombrado Delegado de Trabajo en Sevilla; y que ya a su regreso a Madrid, en 1935, consiguió plaza como funcionario adscrito al Ministerio de Industria.
Tras el alzamiento militar de 1936, formó parte de la redacción del ABC que, bajo la dirección de su paisano Elfidio Alonso, continuó editándose en Madrid al amparo del ideario republicano, trasladándose por su condición de funcionario con el Gobierno, primero a Valencia —donde en 1937 nació su hija Juana Sofía—, luego a Barcelona, para acabar retornando a Tenerife tras certificarse el fin de la guerra civil.
A pesar de contar con puntuales apoyos entre amigos del mundo cultural santacrucero afectos al régimen franquista, la vida de Juan Manuel Trujillo viene marcada a partir de entonces por las consecuencias nefastas de la represión, que se cernieron sobre él y su familia si no de manera abierta y pública, sí bajo el signo —de admonición silenciosa, pero evidente— de una represalia política: del lado creativo, llevó a nuestro escritor a dejar de escribir, resuelto según su testimonio personal a no hacerlo bajo las condiciones marcadas por una censura institucionalizada; del lado profesional, perdida la condición de empleado público, comenzó para él un periodo de intensa precariedad laboral que lo llevó a trasladarse a Las Palmas (1941-1948) y luego a emigrar, primero con destino a Cuba (1948-1951) y después a Bilbao y Madrid (1951-1955), no siendo hasta 1955 cuando se instala definitivamente con su familia en Las Palmas de Gran Canaria. Los años que transcurrieron desde entonces, hasta su fallecimiento en 1976, se caracterizaron por la discreción y la ausencia de proyección pública.
De acuerdo con este trazado biográfico, se pueden distinguir en la vida de Juan Manuel Trujillo las siguientes fases de su quehacer creativo. Un primer periodo se centra en los años de formación intelectual y se desarrolla fundamentalmente en Santa Cruz de Tenerife hasta 1930. Durante esos años Trujillo fue actor principal de la renovación cultural canaria que hoy conocemos como el periodo vanguardista. Principal impulsor, junto a Agustín Espinosa y Ernesto Pestana, de la revista La Rosa de los Vientos (1927-1928), durante estos años comenzaron también a adquirir relevancia sus colaboraciones en diversos medios españoles y canarios (La Gaceta Literaria, La Prensa y La Tarde).
El segundo periodo coincide con los años de vigencia del régimen republicano español, ya que abarca desde 1931, cuando el escritor fija su residencia en Madrid, hasta su regreso a Tenerife en 1939. La distancia madrileña opera en él provocándole un proceso de ahondamiento: sin abandonar los núcleos estéticos del periodo anterior ni desatender la actualidad del Archipiélago, será entonces cuando sus reflexiones se orienten a pensar los fundamentos de la tradición literaria y cultural canaria. Durante este periodo fortalece sus relaciones con otros canarios en Madrid (especialmente Antonio Dorta y Juan Ismael, con quienes convive) y con otros escritores españoles del momento (como Pío Baroja o Gómez de la Serna, a cuya tertulia en el Café Pombo asiste), y es entonces cuando escribe la mayor parte de su obra y se consolida su personal estilo. También es entonces cuando, de forma coherente con las inquietudes antes señaladas, inicia el rescate y la divulgación de fragmentos de literatura canaria en la sección Clásicos Canarios de la que se encargaba para La Tarde.
El último periodo es el que coincide íntegramente con la dictadura franquista, entre 1939 y 1976, y el que tiene en Las Palmas de Gran Canaria su espacio principal de referencia. No sólo fue en esta ciudad donde pasó más tiempo residiendo, sino que en ella fue donde la personalidad de Trujillo pudo —a pesar del silencio en el que quedó prácticamente sumido como escritor— influir en un minoritario entorno cultural, ya fuera a través de las distintas iniciativas editoriales que impulsó, las tertulias que auspició en su entorno hogareño de la calle Salvador Cuyás o del apoyo que brindó a su esposa en los trabajos que Lola de la Torre emprendió para el rescate del archivo y la historia de la capilla de música de la catedral de Las Palmas.
Sobre la obra escrita de Juan Manuel Trujillo aún queda casi todo por decir. Más citado que leído, las escasas —aunque dignas— excepciones que le han prestado atención vienen focalizando su mirada en torno a un periodo y un conjunto de textos bastante precisos: los que giran en torno a los primeros años del periodo vanguardista en las Islas (1927-1930). Desde ese punto de vista –y no sin razón–, Trujillo destacaría como intelectual y animador cultural en Santa Cruz de Tenerife, dado su papel central junto a Pestana Nóbrega y Agustín Espinosa en la botadura y —corta— travesía de La Rosa de los Vientos; también por su activismo en varios debates públicos en la prensa canaria del momento (como la célebre polémica sostenida con Eduardo Westerdahl entre los conceptos universalismo y cosmopolitismo) y su ardiente defensa de algunos de los más jóvenes escritores del momento (Josefina de la Torre, Gutiérrez Albelo, Agustín Miranda Junco…). Pero si esta imagen suya no deja de ser cierta, creemos sin embargo que contribuye a desenfocar y soslayar la tarea que —decíamos— aún queda por hacer.
La desenfoca, en primer lugar, pues solo fija la atención en los primeros años de su carrera literaria. Y no hay que olvidar que la mayor —y mejor— parte de la obra de Trujillo no se desplegó en aquellos años, sino justo a partir del momento en que marcha a Madrid en 1931 y consolida desde allí su colaboración asidua con la prensa canaria. Al momento inicial de fervor vanguardista, sucede un periodo —no necesariamente antagónico— mucho más rico y cargado de matices, niveles e intereses que la etiqueta de animador cultural o promotor intelectual vanguardista no permite entender con la profundidad adecuada. Pero también queda desenfocada la aportación trujillana cuando se enfatiza de forma tan insistente su papel en la vanguardia canaria por la propia concepción —limitante— que de esta venimos fraguándonos a muchos niveles desde hace décadas. Como hemos tratado de justificar en otro lugar (Fisonomía de Canarias, 2018), cierto esquematismo historicista y evolucionista del periodo ha perjudicado la posibilidad de valorar la aportación de nuestro autor, pues si Trujillo parece estar en el centro del foco cuando la estela del creacionismo literario es la pauta que aun concede pedigrí cultural, su posterior indiferencia frente al surrealismo y su creciente preocupación tanto por la recuperación arqueológica de textos de la tradición canaria como por la reflexión acerca de los temas más clásicos del humanismo, lo alejan del interés de la mayor parte de las investigaciones sobre el periodo. Tal y como defendemos, eso no solo supone adelgazar injustamente la realidad vibrante y plural de los años treinta en Canarias, sino que, en el caso de Trujillo, provoca que caiga en sombra la parte de su obra que creemos reviste mayor interés intelectual.
Y aquí es cuando, además del desenfoque, conviene traer a colación el soslayo que a su obra se ha venido aplicando, y ello muy a pesar de que su famoso aserto (“Canarias se ignora y, lo que es peor, ignora que se ignora”) ha acabado por convertirse en muletilla más o menos habitual en corrillos culturales. Porque si la parte más interesante de la obra trujillana ha quedado fuera de foco, es indudable que ello nos impide —por mucha cita y reivindicación genérica que se le dedique— leer, pensar y entrar en sintonía o conflicto con las tensiones que habitan realmente el pensamiento de nuestro autor. No es este el espacio para profundizar en una tarea que, como decimos, está por hacer y que reclama, de entrada, la reedición de la obra reunida del autor (actualmente en preparación). Sí podemos, sin embargo, aventurar sucintamente tres elementos que marcan su aportación, con la intención de animar a recorrer todos sus rincones y no solo aquellos que desaguan en los cauces y estelas de La Rosa de los Vientos.
En primer lugar, en cuanto a sus medios expresivos, Trujillo levanta un estilo literario que no puede entenderse separado del marco periodístico en el que se desplegó. Su escritura es inconfundible: incisiva, concentrada, sugerente y combativa. Los temas se reiteran en el tiempo, pero, de un texto a otro, la mirada avezada detectará planteamientos complementarios y sutiles renovaciones del enfoque. Son pocos los artículos en los que decae nuestra expectación lectora, sostenida gracias a una escritura a la vez fluida sin dejar de ser penetrante, clara sin renunciar a la arisquez, y cuyo ritmo se construye gracias a la emergencia de sintagmas y frases cortas y cortantes que, sin embargo, mantienen una peculiar hilazón con la respiración del párrafo y del artículo como unidades de sentido más amplios. Según su amigo Antonio Dorta, Trujillo trabajaba la lengua con la habilidad de un “berbiquí torturador y torturado” (“En la puerta del Café”, 1934), uno de los más hermosos símiles que se han empleado para hablar de su estilo. Nos atrevemos a afirmar que prácticamente todo lo que escribió (incluyendo sus relatos de ficción, sus conferencias y los ensayos para entradas de diferentes enciclopedias del momento) acaba estructurado por las potencialidades, pero también por las limitaciones del género periodístico en el que destacó nuestro autor.
El segundo de los elementos clave a los que aludíamos es el papel central que ocupa en la estética trujillana la noción de universalismo. El universalismo para Trujillo no es tanto una idea política o un criterio epistemológico de validación del conocimiento, sino más bien una noción que permite describir la naturaleza de la creación artística y, por ello, sentar las condiciones en que tienen lugar un arte o una literatura auténticos. Dicho de forma resumida, contra los presupuestos miméticos de toda estética realista, para Trujillo el arte auténtico no consiste en la reproducción o representación de la realidad existente, sino en la capacidad del artista para crear realidad propiamente. De este núcleo básico se deriva, por un lado, la equiparación que el autor hizo en los debates de su época entre regionalismo y cosmopolitismo y, por otro, su peculiar reivindicación del tipo de relación que había que mantener con la propia tradición. Respecto del primer punto, tomando como referente el famoso debate con Westerdahl en las páginas de La Prensa, pero también el resto de textos que Trujillo dedicó al asunto, para nuestro autor el universalismo no se opone, por un lado, a cosmopolitismo y, por otro, al regionalismo, sino que se opone a los dos al mismo tiempo en tanto ambos son expresiones estéticas de lo mismo. La naturaleza de su oposición no se sitúa, pues, en el supuesto ámbito geográfico en el que se fajan sus respectivas referencialidades (las Islas, en el caso regionalista; el conjunto de lugares que pueblan el mundo, en el cosmopolita), sino en la infructuosidad estética de sus presupuestos, o sea, en el carácter inauténtico del arte que producen, pues ni el artista cosmopolita ni el regionalista (trasunto de los poetas adscritos, respectivamente, a cierto modernismo epigonal y a la llamada Escuela de La Laguna), embotados en su afán por reproducir miméticamente la supuesta realidad dada, tienen otro acceso a ella que el que otorga la superficialidad del tipismo.
Respecto de la relación con la tradición propia, la actitud de Juan Manuel Trujillo es sumamente interesante. En conexión con su concepto estético universalista, nuestro autor reclama un acercamiento a la tradición como espacio para la indagación y traída al presente de aquello cultural que permita seguir alimentando con su presencia nuestra disposición a seguir sembrando de alusiones el mundo. En una relación de este tipo, que en otro lugar (Fisonomía de Canarias, 2018) hemos denominado vitalista y antierudita, al pasado no se acude siguiendo una esencia en la que coincidir, sino para buscar los bríos con que dar sentido a una vida nueva por abrir. Buscando entre lo que otros han dicho en el pasado no reconocemos tanto la verdad de nuestro ser, sino que hallamos formas de vida que nos puedan servir para fundar nuestro propio “entusiasmo vital”. Por su parte, la reivindicación del carácter antierudito de dicha búsqueda no implica, obviamente, que Trujillo rechazase el trabajo que supone rescatar para el conocimiento actual el conjunto de textos que permanecen en el olvido. Todo lo contrario, Trujillo no sólo celebró el rescate de otros al respecto, sino que fue él mismo un incansable pescador de textos del pasado en diferentes fases de su vida, como hemos señalado en los apartados anteriores. La recuperación de textos es, pues, un paso necesario para poder entrar en contacto con la tradición, aunque lo sustancial de dicha relación se juegue siempre tras la salvación documental: en el proceso de hacer “sustancia propia” la “conversación con las sombras, con los muertos”, de hallar “entusiasmo vital” renovado en “las formas y direcciones de vida y de arte que estos pudieran haber logrado”.
Por último, el tercero de los elementos clave es la existencia de una interesante tensión entre su palabra y su silencio. Y no nos referimos con ello a su conocido carácter retraído y poco dado al despliegue social, sino al hecho de que su aportación a nuestra tradición literaria no puede entenderse sólo teniendo en cuenta su legado escrito. La especial significación de Juan Manuel Trujillo radica, sobre todo, en la conexión entre aquello que escribió, aquello que hizo y lo que se vio obligado a callar. Algo hemos avanzado más arriba acerca del primero de estos tres planos. Respecto del segundo, “aquello que hizo”, nos estamos refiriendo especialmente a su tarea como incansable promotor cultural, no solo durante el periodo de La Rosa de los Vientos, sino sobre todo durante los primeros años del franquismo en Las Palmas, cuando se empeñó en revitalizar con una serie de proyectos editoriales la vida literaria y cultural canaria. En este tipo de empeños, no es la palabra propia del autor lo que cuenta, sino su esfuerzo para hacer posible el diálogo y el intercambio del pensamiento de los otros como presupuesto de la cultura y, más aún, de la convivialidad que esta posibilita. Por último, es importante no olvidar la dimensión de aquello que nuestro autor “se vio obligado a callar”, expresión con la que no aludimos a un supuesto contenido concreto, sino a las devastadoras consecuencias que la victoria franquista en 1939 impuso sobre la vida intelectual del país y sobre las condiciones de subsistencia personal de quienes se habían mostrado partidarios de las libertades y los cambios y reformas auspiciados durante el periodo republicano. Hasta el punto de que, como el propio Sebastián de la Nuez aventurara tímidamente, la decisión de Juan Manuel Trujillo de no publicar a partir de entonces pudiera estar basada “en una abstención ante la falta de libertad de expresión bajo el régimen dictatorial” (Prosas reunidas, 1986), algo que vendría a ser confirmado al recabar el propio testimonio familiar.
En resumen, como él mismo dejara escrito en uno de sus artículos acerca de la necesidad de indagar en la tradición cultural canaria, Juan Manuel Trujillo es uno de “nuestros muertos”, pero no uno cualquiera, sino uno de aquellos que nos espera para ayudarnos en la búsqueda de “lo más difícil de encontrar en la tierra: el entusiasmo”.
-OBRAS DEL AUTOR
A pesar de haber sugerido la intención de publicar un libro sobre su admirado Antonio de Viana, Juan Manuel Trujillo no llegó nunca a ver editados en ese formato sus relatos y artículos periodísticos. Los sustanciales textos desperdigados por la prensa canaria, española y latinoamericana permanecieron en barbecho hasta que algunas iniciativas editoriales posteriores a su fallecimiento los fueron recopilando, con el regalo de nuevas exhumaciones en cada nuevo libro. Hasta ahora, nos constan las siguientes:
. Prosas reunidas, Aula de Cultura de Tenerife del Cabildo Insular, Santa Cruz de Tenerife, 1986. Edición e introducción de Sebastián de la Nuez.
. Ensayista canarios, Biblioteca Básica Canaria, Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, Islas Canarias, 1990. Edición y selección de Alfonso Armas Ayala.
. Juan Manuel Trujillo, Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2007. Edición e introducción de Joaquín Carreras Navarro.
. Fisonomía de Canarias, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2018. Edición e introducción de Miguel Pérez Alvarado.
-SOBRE JUAN MANUEL TRUJILLO
Dada la escasez de estudios de relieve dedicados a la vida y obra de Trujillo, quien quiera poner contexto y fondo a su escritura debe acudir a los estudios introductorios de las recopilaciones citadas en el apartado anterior. Considerando este parco panorama analítico, cobran una inusual importancia las intentonas de algunas personas que, a lo largo de las décadas, han reivindicado la herencia trujillana en artículos periodísticos, generalmente con alguna excusa conmemorativa (las referencias vienen ordenadas cronológicamente).
. DORTA, Antonio, “En la puerta del Café”, La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 06/04/1934.
. RODRÍGUEZ DORESTE, Juan, “En loa y buen recuerdo de Juan Manuel Trujillo”, La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 05/05/1976.
. GARCÍA-RAMOS, Alfonso, “La segunda muerte de Juan Manuel Trujillo”, La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 15/05/1976.
. P. CORRALES, Miguel, “Juan Manuel Trujillo y la nueva literatura”, Jornada, Santa Cruz de Tenerife, 28/11/1981.
. DE LA NUEZ, Sebastián, “Juan Manuel Trujillo en el recuerdo”, Jornada, Santa Cruz de Tenerife, 28/11/1981.
. SÁNCHEZ ROBAYNA, Andrés, “La metáfora descendente”, Jornada, Santa Cruz de Tenerife, 28/11/1981.
. PALENZUELA, Nilo, “Sobre el universalismo”, Jornada, Santa Cruz de Tenerife, 03/12/1988.
. PÉREZ REGALADO, José Antonio, “Prosa reunida de Juan Manuel Trujillo”, Jornada, Santa Cruz de Tenerife, 03/12/1988.
. PALENZUELA, Nilo, “Lectura de Juan Manuel Trujillo”, La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 21/09/1989.
. PUENTE, Antonio, “La ignorancia y su doble”, La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 21/09/1989.
. PERDOMO HERNÁNDEZ, Guillermo, “Brindis en homenaje a Juan Manuel Trujillo”, en Colección para treinta Bibliófilos (antología), Domibari Editores, Las Palmas de Gran Canaria, 2009.
. PÉREZ ALVARADO, Miguel, “Silencio que dice”, La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 03/03/2019.
. PERERA, José Miguel, “Clásicos canarios (y algunas contradicciones)”, La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 03/03/2019.
. PUENTE, Antonio, “Enigma del infiltrado”, La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 03/03/2019.
. PERERA, José Miguel, “Juan Manuel Trujillo (1907-1976). Canarias y sus muertos”, Letras nuestras. Miscelánea literaria de la Academia Canaria de la Lengua, Islas Canarias, ACL, 2020, pp. 119-123.
-SOBRE LAS VANGUARDIAS CANARIAS
En las principales obras y estudios dedicados al periodo vanguardista en Canarias se encuentran referencias a la labor de Juan Manuel Trujillo, especialmente en lo referido a su papel como promotor intelectual y como editor de La Rosa de los Vientos. Algunos de estos textos, trascendentales para poner en contexto la figura intelectual de nuestro autor, aunque de valor relativo para profundizar en el entendimiento cabal de su obra por los motivos ya señalados en el apartado anterior, son las siguientes:
. Canarias: las vanguardias históricas, Andrés Sánchez Robayna (ed.), CAAM/Gobierno de Canarias, Tenerife, 1992.
. La Rosa de los Vientos (edición facsímil), Sebastián de la Nuez (ed.), Excma. Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas, Valencia, 1977.
. La Rosa de los Vientos (1927-1928). Estudios, manifiestos e índices, edición facsimilar al cuidado de Alejandro Krawietz, CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife, 2003.
. SANTANA, Lázaro, Modernismo y vanguardia, EDIRCA, Las Palmas de Gran Canaria, 1987.
. P. CORRALES, Miguel, Entre islas anda el juego, Museo de Teruel, Teruel, 1999.
Academia Canaria de la Lengua
Creemos firmemente que Internet debe estar disponible y ser accesible para cualquier persona, y estamos comprometidos a proporcionar un sitio web que sea accesible para la audiencia más amplia posible, independientemente de las circunstancias y la capacidad.
Para cumplir con esto, nuestro objetivo es adherirnos lo más estrictamente posible a las Pautas de accesibilidad al contenido web 2.1 (WCAG 2.1) del World Wide Web Consortium (W3C) en el nivel AA. Estas pautas explican cómo hacer que el contenido web sea accesible para personas con una amplia gama de discapacidades. Cumplir con esas pautas nos ayuda a garantizar que el sitio web sea accesible para todas las personas: personas ciegas, personas con discapacidades motoras, discapacidades visuales, discapacidades cognitivas y más.
Este sitio web utiliza varias tecnologías que están destinadas a hacerlo lo más accesible posible en todo momento. Utilizamos una interfaz de accesibilidad que permite a las personas con discapacidades específicas ajustar la interfaz de usuario (interfaz de usuario) del sitio web y diseñarla según sus necesidades personales. Además, el sitio web utiliza una aplicación basada en inteligencia artificial que se ejecuta en segundo plano y optimiza su nivel de accesibilidad constantemente.
Esta aplicación corrige el HTML del sitio web, adapta su funcionalidad y comportamiento para lectores de pantalla utilizados por usuarios ciegos y para funciones de teclado utilizadas por personas con discapacidades motoras. Si ha detectado un mal funcionamiento o tiene ideas para mejorar, estaremos encantados de saber de usted. Puede comunicarse con los operadores del sitio web mediante el siguiente correo electrónico aclsc@academiacanarialengua.org
Nuestro sitio web implementa la técnica de atributos ARIA (Aplicaciones de Internet enriquecidas y accesibles), junto con varios cambios de comportamiento diferentes, para garantizar que los usuarios ciegos que visitan con lectores de pantalla puedan leer, comprender y disfrutar de las funciones del sitio web. Tan pronto como un usuario con un lector de pantalla ingresa a su sitio, inmediatamente recibe un mensaje para ingresar al perfil del lector de pantalla para que pueda navegar y operar su sitio de manera efectiva. Así es como nuestro sitio web cubre algunos de los requisitos de lectores de pantalla más importantes, junto con capturas de pantalla de la consola de ejemplos de código.
Optimización del lector de pantalla: ejecutamos un proceso en segundo plano que aprende los componentes del sitio web de arriba a abajo, para garantizar el cumplimiento continuo incluso al actualizar el sitio web. En este proceso, proporcionamos a los lectores de pantalla datos significativos utilizando el conjunto de atributos ARIA. Por ejemplo, proporcionamos etiquetas de formulario precisas; descripciones de iconos procesables (iconos de redes sociales, iconos de búsqueda, iconos de carritos, etc.); orientación de validación para entradas de formularios; roles de elementos como botones, menús, diálogos modales (ventanas emergentes), y otros. Además, el proceso en segundo plano escanea todas las imágenes del sitio web y proporciona una descripción precisa y significativa basada en el reconocimiento de objetos de imagen como una etiqueta ALT (texto alternativo). para imágenes que no se describen. También extraerá textos que están incrustados dentro de la imagen, utilizando una tecnología OCR (reconocimiento óptico de caracteres). Para activar los ajustes del lector de pantalla en cualquier momento, los usuarios solo necesitan presionar la combinación de teclado Alt + 1. Los usuarios de lectores de pantalla también reciben anuncios automáticos para activar el modo de lector de pantalla tan pronto como ingresen al sitio web.Estos ajustes son compatibles con todos los lectores de pantalla populares, incluidos JAWS y NVDA.
Optimización de la navegación con el teclado: el proceso en segundo plano también ajusta el HTML del sitio web y agrega varios comportamientos mediante el código JavaScript para que el sitio web sea operable mediante el teclado. Esto incluye la capacidad de navegar por el sitio web usando las teclas Tab y Shift + Tab, operar menús desplegables con las teclas de flecha, cerrarlos con Esc, activar botones y enlaces usando la tecla Enter, navegar entre elementos de radio y casillas de verificación usando las teclas de flecha, y rellénelos con la barra espaciadora o la tecla Intro. Además, los usuarios del teclado encontrarán menús de navegación rápida y de omisión de contenido, disponibles en cualquier momento haciendo clic en Alt + 1, o como los primeros elementos del sitio mientras navegan con el teclado. El proceso en segundo plano también maneja las ventanas emergentes activadas moviendo el enfoque del teclado hacia ellas tan pronto como aparecen, y no permite que el enfoque se desvíe fuera de él.Los usuarios también pueden usar atajos como “M” (menús), “H” (títulos), “F” (formularios), “B” (botones) y “G” (gráficos) para saltar a elementos específicos.
Modo de discapacidad visual: este modo ajusta el sitio web para la comodidad de los usuarios con discapacidad visual, como degradación de la vista, visión de túnel, cataratas, glaucoma y otros.
Modo de discapacidad cognitiva: este modo proporciona diferentes opciones de asistencia para ayudar a los usuarios con discapacidades cognitivas como dislexia, autismo, CVA y otros, a concentrarse en los elementos esenciales del sitio web con mayor facilidad.
Compatibilidad de lectores de pantalla: este modo configura el sitio web para que sea compatible con lectores de pantalla como JAWS, NVDA, VoiceOver y TalkBack. Un lector de pantalla es un software para usuarios ciegos que se instala en una computadora y un teléfono inteligente, y los sitios web deben ser compatibles con él.
Perfil de navegación del teclado (con problemas de motor): este perfil permite que las personas con problemas de motor operen el sitio web utilizando las teclas Tab, Shift + Tab y Enter. Los usuarios también pueden usar atajos como “M” (menús), “H” (títulos), “F” (formularios), “B” (botones) y “G” (gráficos) para saltar a elementos específicos.
Ajustes de fuente: los usuarios pueden aumentar y disminuir su tamaño, cambiar su familia (tipo), ajustar el espaciado, la alineación, la altura de la línea y más.
Ajustes de color: los usuarios pueden seleccionar varios perfiles de contraste de color, como claro, oscuro, invertido y monocromático. Además, los usuarios pueden intercambiar esquemas de color de títulos, textos y fondos, con más de 7 opciones de colores diferentes.
Resaltado de contenido: los usuarios pueden elegir enfatizar elementos importantes como enlaces y títulos. También pueden optar por resaltar sólo los elementos enfocados o suspendidos.
Trastornos cognitivos: utilizamos un motor de búsqueda que está vinculado a Wikipedia y Wikcionario, lo que permite a las personas con trastornos cognitivos descifrar el significado de frases, iniciales, jerga y otros.
Funciones adicionales: ofrecemos a los usuarios la opción de cambiar el color y el tamaño del cursor, usar un modo de impresión, habilitar un teclado virtual y muchas otras funciones.
Nuestro objetivo es admitir la mayor variedad posible de navegadores y tecnologías de asistencia, para que nuestros usuarios puedan elegir las herramientas que mejor se adapten a ellos, con la menor cantidad de limitaciones posible. Por lo tanto, hemos trabajado muy duro para poder admitir todos los sistemas principales que comprenden más del 95% de la participación de mercado de los usuarios, incluidos Google Chrome, Mozilla Firefox, Apple Safari, Opera y Microsoft Edge, JAWS y NVDA (lectores de pantalla), ambos para Windows y para usuarios de MAC.
A pesar de nuestros mejores esfuerzos para permitir que cualquier persona ajuste el sitio web a sus necesidades, aún puede haber páginas o secciones que no son completamente accesibles, están en proceso de volverse accesibles o carecen de una solución tecnológica adecuada para hacerlas accesibles.
Aún así, estamos mejorando continuamente nuestra accesibilidad, agregando, actualizando y mejorando sus opciones y características, y desarrollando y adoptando nuevas tecnologías.
Todo esto está destinado a alcanzar el nivel óptimo de accesibilidad, siguiendo los avances tecnológicos. Para obtener ayuda, comunícate con aclsc@academiacanarialengua.org