De Ajijidos y aguijadas en Canarias
(1979)
SI REVENTARA UN VOLCÁN
Si reventara un volcán
que llegase a Venezuela…
Si la lava sobre el mar
un seco camino hiciera…
Si reviviera Bolívar,
si regresara Miranda,
si volviera Maninidra,
si retornara Doramas.
Si el venezolano pudiera
al isleño tener cerca…
Si el canario quisiera
gritar: ¡Abajo cadenas!…
Si el Aguilón libertad
se uniera al Teide esperanza.
Si la Caracas fanal
iluminase a Las Palmas…
Si reventara un volcán
que llegase a Venezuela…
Si la lava sobre el mar
un seco camino hiciera…
Si Bolívar, si Miranda…
Si Maninidra y Doramas…
De Años malditos
(1980)
LA HERMANA DEL CONDENADO
A Rosa María Guerra Aponcio, huérfana de guerra.
En la misa dominguera
una sotana flamante
en los presos siembra grima
con verbos escalofriantes:
“Los designios de Dios santo
son siempre inescrutables.
La muerte es un breve tránsito
a la vida perdurable”.
Agüeros enmascarados
de aniquilantes cadalsos
chorrea, ebria, la corneja
por sus tenebrosos labios.
En la lastimante ergástula
sospechosos comentarios
sobre las duras palabras
del hijo de san Ignacio…
Obreros de la UGT,
cogidos en Los Campitos
en una sesión secreta,
fueron al Fyffes maldito.
Juicio severo y tremendo:
veinte a muerte condenados,
treinta a cadena perpetua,
quince a prisión de cien años.
A las celdas de la muerte
pasan los veinte marcados.
En las trampas de exterminio
viven muriendo cual balos.
Calló el pollo del Toscal,
mudo quedó el lagunero,
el de Icod enloqueció,
llora en silencio el palmero.
Angustias en los salones:
la juventud quedó trunca,
la conducen a una muerte
caprichosa e inoportuna.
Rojos bautizos de sangre
los corazones barruntan,
carboniza las palabras
la indignación sulfúrica…
Ya está en el magro papel
fechada la ejecución.
Se abren a parientes puertas
de la macabra prisión.
Rejas lluviosas de lágrimas,
besos de cruel despedida;
los hijos son bernagales,
las madres son pilas frías.
Al pie de una triste reja
una muchacha valiente
besa el rostro del hermano
diez, veinte, doscientas veces.
Ya la obligan a marcharse.
El preso estira los brazos
por fuera de los barrotes
en adiós desesperado.
Sus brazos son dos cardones
macilentos, machacados.
Sus ojos son almatriches
rojos de rabia y de llanto.
Enhiesta en medio del patio,
con el puño bien cerrado,
la voz linda de la joven grita:
“Coraje, mi hermano.
Muere pensando en tu patria.
Si te matan los sicarios,
no matarán tus ideas,
que en mi corazón las guardo.
A las colmilludas fieras
diles con todo valor
que, si mataron tu cuerpo,
queda viva tu canción”…
En el Barranco del Hierro
cayeron de cinco en cinco…
Brotaron veinte geranios
en el ara del martirio.
Savia roja en sus raíces,
perlas rojas en sus pétalos,
y roja llora la tierra
con la sangre de los muertos…
En el barrio del Toscal,
unos labios muy morenos
resucitan cada día,
al hermano que aún no ha muerto.
Porque si una negra noche
sepultó su hermoso cuerpo,
sus ideas, como el sol,
siguen siempre renaciendo.
De Con un abrazo de hermanos
(1980)
SARANTONTÓN
San sarantontón,
gotita de sol,
abre tu capita
y vete con Dios.
Abierta está mi mano
mi piel te da calor,
mi alma está temblando
sedienta de tu amor.
Caliente está la tarde,
frío mi corazón
pensando en una amante
que lejos se quedó.
De sol tú te vestiste,
de cobre visto yo
que estoy siempre muy triste
hambriento de mi sol.
Mi sol está muy lejos,
muy cerca está el dolor
clavándome sus rejos
cruel y sin compasión.
San sarantontón,
bolita de limón,
abre ya tu capita
y aleja mi amargor.
De Ocho islas y…
(1982)
CRECIÓ LA MAR
Azul la mar.
Ocho barqueros van a pescar.
Brazos fornidos
las redes echan.
Clavan sus dardos
las metralletas.
Roja la mar.
Ocho barqueros no volverán.
Cruces del mar.
Olas que vienen, besos que van.
Rojas corolas
en blancas crestas.
Negras mantillas
amargas rezan.
Creció la mar
con agrias perlas de un triste hogar.
De Silbos de mi tierra
(1983)
NO NACE QUERERLA
La Europa que tú me ofreces
te puedes quedar con ella;
y no es que yo la desprecie,
es que no nace quererla
porque aventó las simientes
de esclavitudes y guerras,
porque, engañosa serpiente,
pica cielo, mar y tierra.
Antorchas de negras noches
llevaron sus blancas velas
a las llanuras del África,
a las montañas de América
para chamuscar culturas,
para quemar las creencias,
para asar a las palomas
aceitunadas y negras.
Las columnas y palacios
con que tu Europa se encrespa
fueron hechas con las sangres
y las hambres y miserias
y los ayes y silencios,
y las hachas y cadenas
con que venales negreros
talaron vidas y haciendas…
Más quiero a mi madre África,
más quiero a mi novia América
que a esa tu patrona Europa
que con el yanqui se acuesta.
Más quiero a Canarias libre,
sin grillos en las arenas,
que verlas pisoteadas
por las botas europeas.
La Europa que tú me ofreces
te puedes quedar con ella;
y no es que yo la desprecie,
es que no nace quererla
porque los hunos y la OTAN
el ayer al hoy acercan,
porque un vendaval de Europa
tumbó la flor de mi tierra.
De Repasando caminos / Caminos vulnerados
(1985)
NIÑOS APARCEROS
Los hijos del aparcero
nunca tuvieron zapatos.
Zapatos fueron sus cueros
con suelas de ásperos callos.
Los hijos del aparcero
nunca tuvieron amigos.
Amigos fueron las jairas,
los cochinos y bardinos.
Los hijos del aparcero
nunca tuvieron maestros.
Maestros fueron los palos,
las tomizas y seretos.
Los hijos del aparcero
nunca se gozan las fiestas.
Sus fiestas son los barbechos,
las asurcadas y acequias.
Los hijos del aparcero
nunca contemplan los cielos.
Sus cielos son las cucañas,
las chozas de endebles techos.
¡Los hijos del aparcero,
sin zapatos, sin maestros,
sin amiguitos ni fiestas,
por pobres, pobres sin cielos!
¡Los hijos del aparcero
sin porvenires ni sueños,
amarrados con estacas
a los rastrojos del suelo!
Nacieron llenos de vida
y mueren como el estiércol
para abonar los tomates
del patrono cicatero.
Me lastiman estos niños,
semillas en los sequeros
carnes de cañón seguras
del poder de don dinero.
¿Seguirán hozando siempre
los calcinados terrenos?
¿Seguirán siempre penados
a medrar viviendo muertos?
Por autopistas furiosas
corre el lujo y desenfreno …
En enclenques cuarterías
se asan niños aparceros.
FOLÍAS ENREVESADAS
[selección]
A Pepa Aurora
1
Canarito entreverado,
prisionero en terca jaula,
¿por qué tus trinos dorados
a carceleros regalas?
2
Capirote rondallero,
el de la moñita negra
¿por qué tu nido de amor
escondes bajo la higuera?
6
Gaviota de blancos vuelos,
¿por qué, al marcharte tan lejos,
te despides de mis costas
con cariñosos pañuelos?
13
El pinzón azul del Teide
vivió libre entre retamas;
vino, esclavo, a sucio muelle
y murió de magua y rabia.
16
Desde las cumbres del Nublo
hasta el mar de Arinaga
sordas las nubes, mezquinas,
no derraman ni una lágrima.
25
Yo tengo mi puerta abierta
al forastero sincero
que comparte goce y pena
con los magos de mi pueblo.
31
En la finca de mi alma
un amor planté yo ayer:
como me salió fallido,
enroñado, lo arranqué.
42
Desde el puerto de La Guaira
hasta el mar de Arinaga
van y vienen las folías
en gruesas olas de lágrimas.
46
El canto de una folía
es como un grito partido
cuando la echa un canario
lejos del materno nido.
47
De Tahíche a Tijarafe,
de Tejeda a Alajeró
siempre el noble pueblo guanche
entre abrojos echa flor.
49
Desde Cuba a Venezuela,
desde el Teide e Tijarafe
no hay cepa como mi cepa
ni pueblo que más aguante…
50
Desde el encumbrado Teide
hasta el Bentayga señero
corran los silbos perennes
de la hermandad mensajeros.
51
Un Teide junto a Tejeda,
un Nublo pegado a Icod,
un haz con las siete estrellas:
un sueño que tengo yo.
53
Un azul de siete estrellas,
un blanco ya en granazón,
un amarillo en las eras:
antojos que tengo yo.
De Tarha / Tabona
(1987)
LA PILA DE AGÜIMES
Para Pepe Armas y Antonio Morales
Porque eres maravilla
de guanche y almo coraje
y pila de mi linaje
te quiero, vetusta Villa.
¡No quiero que más me mimes!
Ya de tu fina cantera
me diste roca señera,
fecunda Villa de Agüimes.
Desde El Barrio hasta El Ejido,
desde La Rambla a La Orilla,
en gente noble y sencilla
cunde tu amor florecido.
Agua de amor diste a Ingenio,
savia de amor a Sardina
y hasta América Latina
llegaron tu sangre y genio.
Nadie te trueque ni seque
ni deslustre el relicario
del bravo pueblo canario
de orillas del Guayadeque.
(Agüimes, 5 de octubre de 1986)
LA OTRA CARA
En tétrica cuartería sureña,
donde la pobreza es mordaza y valla,
los niños medran y la madre sueña,
mientras ronca rabia en el padre estalla.
La tomiza amarra, la vara enseña,
de sol a sol dura la ardua batalla;
el día, azufre; la noche, risueña,
porque el pobre amor las penas acalla.
Pellas de gofio y cardos de conduto,
rabia entre surcos y pena entre cañas
y rabia en la tara y pena en el fruto;
y con todo, quitando las legañas
de miseria a hoy, el aparcero enjuto
sigue oteando más rojas mañanas.
(Noviembre de 1985)
De Barranco arriba, barranco abajo
(1989)
ARRORÓ
Mi niñito chiquitito,
fruto del lindo querer,
duérmete que reina el frío
y está temblando el quinqué.
Ya el canario se ha dormido,
ya sueña amarilla mies;
en tu cuna, dulce nido,
duerme y sueña tú también.
No quieran esos ojitos
pillos ya el mundo correr,
que acechan por los caminos
la serpiente y el ciempiés.
Cual capullito atrevido
no quieras ya florecer,
que cuchillos forajidos
matan flores por doquier.
En mi taya de cariño
apaga siempre tu sed;
mi vida será ancho río
para ti de bien y miel.
De la Aurora nació un Cirio
de amor y paz en Belén.
Y este niño que yo mimo
hace mi casa un edén.
Yo te ensueño y te imagino
que, serás, en mi vejez,
fuerte drago, recto pino
por tu tesón y saber.
Niño mío, niño mío,
no me manches mi querer;
si por ti muriendo vivo,
sé tú mi gloria y laurel.
Mi niñito chiquitito,
en ti tengo vida y fe:
comparte en sueños conmigo
los sueños de mi querer.
Arrorró, arrorró…
MI BANDERA
La costurera del pueblo
me está haciendo una bandera
para lucirla en mi entierro
el día que yo me muera.
Se la encargué hace tiempo,
cuando me fui a Venezuela;
si despacio va cosiendo
es por que salga más bella.
Tendrá amarillo de anhelos,
azul con verdes estrellas,
blanco de florido almendro
y Aguañac en grandes letras.
¡Qué castizos son los dedos
que me bordan mi bandera:
ansias de canarios pechos
afloran en cada hebra!
¡Ojalá llegue el momento
—antes de que yo me muera—
de estampar mis ardios besos
en la bandera señera!
Entonces diré a mi pueblo:
Esta sí que es nuestra enseña,
que en cada festón y fleco
habla el alma de mi tierra.
PINO SECO
¿Por qué te obstinas en volar al nido,
corazón, si sabes que ya otras manos
han tocado las lomas y los llanos
donde pudo tu amor haber florido?
A veces un fecundo almendro asoma
en riscos y barrancos desolados;
a veces en arrifes afilados
la retama aterida da su aroma.
Ya no puedes, corazón, coger flores
que se abrieron en campos verdecidos
por el fogoso empeño del arado.
Solo puedes coger ya en tus rigores
espinas de recuerdos desabridos:
que dejar de querer fue tu pecado.
De Las palmas cambadas
(2010)
MÁS PROVERBIOS
En Cuba y en Venezuela
el isleño es eminencia.
En la patria subyugada
el canario sufre y calla.
Los poderosos dineros
fabrican los morideros.
Quienes a pueblos endrogan
tienen colmadas sus bolsas.
Los soberbios diputados
son lacayos bien pagados.
Cabrita que se va al monte
libre bala en sur y norte.
Quien ara y riega su tierra
tiene llena su alacena.
El ingenio y el talento
Se procuran su sustento.
Con el carro esconchabado
tarde se llega al cercado.
Para quien nace ya rey
se acomoda bien la ley.
Quien nace en humilde choza
chupa mamas bien sabrosas.
Novios y novias de guerras
son oprobios de la tierra.
Las polillas de la envidia
en mentecatos se enquistan.
Las llaves del bienestar
con tesón hay que buscar.
Quien remata a su mujer
no debió nunca nacer.
Mercenarios violadores
cobran por majar a jóvenes.
En retamas de caminos
pueden brotar lindos trinos.
En la choza del pastor
cantan la leche y zurrón.
El que nace pobrecito
ve ortigas en sus caminos.
El niñito de los ranchos
sabe de sueros y cardos.
Bienmesabe y cochafisco
son quereres de los chicos.
A quien vive entre malezas
los gorgojos se le pegan.
Vive con fe y esperanza
el que suda en su labranza.
Con el arado y la azada
son amorosas las casas.
con el fusil y la espada
se fabrican las matanzas.
La estima y honra se ganan
con los hechos y palabras.