ESTOS son los que entonces
araban los secanos.
Tumbas de fe. Serones
de grandeza. Estos muertos
mueven palabras, voces
hondas que por la calle
van como los hurones.
TODO hombre tiene su historia
familiar y política,
su analfabetismo capaz de derribar el mundo.
NARRA tus besos. Bien,
narra el pan
y el vinagre.
NI tú ni yo estamos para olvidar
que al tiempo muerto va a yacer la hora
la hora y el día entero, el hombre
y su mujer,
la cabra, lo otro y lo otro, y la mirada
más alta.
Y, más al sur de nosotros, el deseo
y el olor del azufre, el tomatero
y el ron
quemado, ron de rones mi señor proletario.
para nosotros sólo de noche el mar viniendo de la tumba, doblando
guitarrón y metalúrgico.